Cada día es más común escuchar la misma historia en Curicó y en muchas ciudades del país: una bicicleta robada afuera de un local, desde un patio, desde un edificio o incluso desde la vía pública a plena luz del día. Lo más preocupante es que gran parte de estos robos nunca se denuncian. Muchas veces las víctimas solo publican fotos en redes sociales, las dejan en “listas negras” o piden ayuda comunitaria esperando recuperarlas.
La bicicleta dejó hace tiempo de ser un simple elemento recreativo. Hoy es un medio de transporte, una herramienta de trabajo y, para muchos, una necesidad diaria. Con el aumento del uso de bicicletas y scooters eléctricos, también crecieron los problemas asociados: robos, circulación irresponsable y falta de regulación clara.
Muchos recordarán que antiguamente las bicicletas utilizaban patente o registro municipal. Quizás no era un sistema perfecto, pero al menos permitía un cierto control y ayudaba a identificar a sus propietarios. Hoy, en cambio, cualquiera puede vender una bicicleta robada por redes sociales o ferias informales sin mayor dificultad.
A esto se suma el vacío de conocimiento respecto a las normas de tránsito. La Ley de Convivencia Vial establece obligaciones claras para ciclistas y usuarios de scooters eléctricos. El uso del casco es obligatorio, al igual que elementos reflectantes durante la noche o en condiciones climáticas adversas. Además, las infracciones pueden derivar en multas que van desde las 0,2 a 0,5 UTM.
Sin embargo, en la práctica, poco se fiscaliza. Basta recorrer calles céntricas de Curicó para ver bicicletas circulando contra el tránsito, scooters sobre las veredas a alta velocidad o personas trasladándose sin ninguna medida de seguridad.
La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo seguiremos dejando este tema en tierra de nadie?
Se necesita avanzar en regulación, educación vial y fiscalización. También es necesario abrir el debate sobre algún tipo de registro obligatorio para bicicletas y scooters eléctricos, especialmente considerando el aumento explosivo de robos.
La movilidad sustentable llegó para quedarse, pero no puede transformarse en un problema de seguridad pública ni en un riesgo para peatones y conductores. Ordenar este sistema ya no es una opción: es una necesidad urgente.
Marcelo Sánchez
Crónica Noticias / La Moda Radio











