A días del inicio de las celebraciones de Fiestas Patrias, el Servicio de Urgencia del Hospital de Curicó realizó un llamado urgente a la comunidad para utilizar la red asistencial de manera responsable. El periodo festivo suele registrar un aumento crítico en accidentes de tránsito, atropellos y pacientes con alta ingesta de alcohol; todas situaciones de riesgo vital que saturan la capacidad de respuesta del recinto de salud.
Para graficar la alta demanda actual, las estadísticas recientes son categóricas. Durante una jornada habitual de 24 horas (tomando como referencia el lunes 14 de septiembre), el servicio atendió a un total de 230 personas. El flujo se desglosó en 109 adultos, 69 pacientes pediátricos (infantil), 37 urgencias gineco-obstétricas y 15 consultas odontológicas. De este universo, 27 pacientes requirieron hospitalización inmediata debido a su gravedad.
Por otra parte, al analizar exclusivamente el bloque diurno de mayor congestión (entre las 08:00 y las 20:00 horas), el flujo en tránsito y atención simultánea se elevó considerablemente a 281 pacientes, manteniendo una proporción similar con 140 adultos, 80 niños, 46 consultas gineco-obstétricas y 15 dentales.
Esta alta afluencia provoca el atochamiento de las salas de espera. Gran parte de estas consultas corresponden a patologías leves que debieron acudir en primera instancia a la Atención Primaria de Urgencia, como los Servicios de Alta Resolutividad (SAR) o los Servicios de Atención Primaria de Urgencia (SAPU), locales donde los tiempos de espera para casos no vitales son significativamente menores.
El criterio de la categorización médica
El doctor Leonidas Rojas, médico urgenciólogo del Hospital de Curicó, explicó la dinámica de priorización: “En nuestro servicio de urgencia, la velocidad con la que atendemos depende estrictamente de la gravedad con la que llegue la persona. Por eso es común que la gente vea pacientes que ingresan antes, habiendo llegado después. No atendemos por orden de llegada, atendemos por gravedad”.
El especialista enfatizó que se debe acudir al hospital únicamente en casos de extrema urgencia. Esto incluye víctimas de siniestros viales, personas inconscientes por consumo de alcohol, fracturas expuestas o heridas profundas. “Si sufrió un accidente grave, comenzó con un dolor opresivo en el pecho, o tiene un familiar que bebió tanto alcohol que no responde y presenta un ronquido persistente, debe consultar con nosotros. Lo mismo si alguien muestra debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o el rostro desviado. Aquí estamos dispuestos para salvar vidas”, detalló el Dr. Rojas.
Mitos sobre el consumo de alcohol y la conducción
El facultativo desmitificó conductas erróneas asociadas a las celebraciones para evitar conductas de riesgo:
- ¿Si bebo alcohol y me siento bien, puedo manejar? No. Aunque la persona se sienta lúcida, la motricidad, el campo visual y los reflejos necesarios para una conducción segura se pierden por completo tras ingerir alcohol.
- ¿Un café cargado ayuda a pasar los efectos? Falso. La conducción no mejora con uno o varios cafés; el organismo requiere tiempo biológico para metabolizar el alcohol.
- ¿En el asiento trasero no es necesario el cinturón de seguridad? Falso. El uso del cinturón es obligatorio en todas las plazas del vehículo y previene consecuencias fatales ante impactos o volcamientos.
- ¿Se puede mirar el celular por unos segundos en ruta? No. Un breve vistazo a WhatsApp equivale a avanzar metros a ciegas, multiplicando el riesgo de atropellos y colisiones en estas fechas.











