Alta preocupación existe en la comunidad tras conocerse el recorte presupuestario de más de $1.600 millones que afecta al Hospital de Curicó, situación que podría generar graves consecuencias en la atención de salud pública de toda la provincia.
El concejal de Curicó, Raimundo Canquil Vargas, manifestó su inquietud señalando que “no estamos para hacer recortes en salud, menos en nuestra provincia”, recordando además el largo proceso y años de esfuerzo que significó concretar el actual hospital.
Según indicó, este desajuste presupuestario podría impactar directamente en recursos humanos, aumentar el estrés laboral de los funcionarios y complicar aún más el clima organizacional al interior del recinto asistencial.
“Con menos recursos habrá más presión, mayores turnos y exigencias para los trabajadores.
Esperamos que esto no termine afectando la atención de los pacientes ni provoque falta de insumos”, comentó.
Canquil también realizó un llamado a las autoridades nacionales y regionales a comprometer mayores recursos para la salud pública, destacando que miles de personas dependen exclusivamente del Hospital de Curicó al no poder acceder a sistemas privados o Isapres.
Finalmente, emplazó al delegado presidencial provincial, Óscar Águila, a gestionar soluciones urgentes para evitar que esta situación siga poniendo en riesgo la atención de los curicanos.
“La salud no puede transformarse en una cifra de ajuste. Aquí estamos hablando de personas, familias y vidas humanas”, concluyó.
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