En la esquina de San José con Carmen, en pleno corazón de Curicó, existe un lugar donde las risas, la amistad y las conversaciones simples siguen más vivas que nunca. Hablamos del tradicional local “La Rosita”, más conocido por todos como “Los Comas”, que ya suma 45 años siendo parte de la historia popular de la ciudad.
Su dueño, Luis Humberto Comas Ávalos, recuerda con emoción cómo comenzó todo: “En esos años me vendieron la patente en 45 mil pesos”, comenta entre risas, mientras saluda a cada cliente como si fuera un familiar.
Pero detrás del nombre “La Rosita” hay una historia muy distinta a los rumores y bromas populares. “La gente decía vamos donde Rosita, por mi hermana, porque el local no tenía nombre. Ahí nació la idea y le puse La Rosita… y no por la cirrosis, nada que ver”, aclara entre carcajadas el querido “amigo Comas”.

El local se convirtió con los años en un verdadero punto de encuentro social. “Acá todos se saludan de mano aunque no se conozcan. Se habla de todo menos política”, dice don Humberto, quien asegura que el secreto del éxito ha sido la cercanía con la gente.
Entre las anécdotas que más recuerdan sus clientes están los famosos concursos con boletas marcadas. “Yo marcaba algunas boletas y hacía ganar premios”, cuenta sonriendo.
También recuerda con cariño a su hermano Darío, quien atendió durante años el negocio y hoy ya fallecido sigue presente en cada rincón del local. “Nunca quiso que le pagara la ayuda”, señala emocionado.
Pero la vida de don Humberto no solo gira en torno al negocio. Fanático de la bicicleta y del pool, asegura que este último es casi una terapia. “Hasta hoy juego pool. El pool es una terapia para mí”.
En “La Rosita” hay clásicos que nunca pasan de moda: el tradicional jote, los huevos duros, los “picoteos al disco”, asados y productos para todos los gustos y bolsillos.
“Yo me disfrazo, cuento chistes, me entretengo con los clientes. Acá todos se ríen”, comenta el histórico comerciante curicano, quien asegura que sus clientes ya son parte de su familia. “No llevamos el mismo apellido, pero somos familia”.
Actualmente el local atiende todos los días desde las 11:00 de la mañana hasta las 15:00 horas y luego desde las 17:00 hasta las 23:00 horas. Los domingos solo funciona en horario de día.
Finalmente, don Humberto quiso agradecer a quienes han estado siempre a su lado: “A mi señora, a mis tres hijos y a mis clientes, que también son mi familia”.
45 años después, “La Rosita” sigue siendo mucho más que un local… es parte de la identidad popular y emocional de Curicó.










