Hablar de picadas emblemáticas en Curicó es hablar de un clásico que ha resistido el paso del tiempo: Don Rolo, un local con historia, tradición y sabor único que por más de cinco décadas se ha transformado en punto de encuentro obligado para generaciones de curicanos.
Ubicado en Freire 196, frente al Cementerio Municipal, el restaurante de Robinson Cruz Aguilera, más conocido como Don Rolo, lleva 56 años funcionando en el mismo rubro, consolidándose como una verdadera institución local.
Su historia comenzó desde muy pequeño, trabajando junto a su padre en una quinta de recreo. Más tarde, en 1964, continuó en la reconocida Quinta El Recreo, hasta que en 1970 decidió instalarse definitivamente en el lugar donde permanece hasta hoy.
Pero Don Rolo no solo ha dedicado su vida a la gastronomía. En 1962 realizó su servicio militar en Curicó, experiencia que recuerda con cariño y que, según relata, fue clave en su formación personal y en los valores que lo acompañan hasta hoy.

Casado hace 56 años, padre de tres hijos y abuelo de cuatro nietos, Robinson también tuvo una faceta deportiva: tras salir del regimiento jugó fútbol en Club Alianza y posteriormente en Club Carlos Condell.
Estar ubicado frente al cementerio le ha dejado cientos de historias y anécdotas. “Aquí han pasado muchas personas a pasar las penas, a conversar y compartir”, comentan clientes habituales.
Pero si hay algo que convierte a Don Rolo en leyenda gastronómica, es su famoso e inigualable clery, disponible en sabores como frutilla, piña, melón, chirimoya y durazno, considerado por muchos como uno de los mejores de Curicó.
La carta también destaca por sus tradicionales tablas frías y calientes, con clásicos como arrollado, quesillo, aceitunas y queso de campo, ideales para compartir entre amigos o en familia.
Más que un restaurante, Don Rolo es parte del patrimonio popular de Curicó. Un rincón donde la historia, la amistad y el buen sabor siguen intactos.
¿Has probado el famoso clery de Don Rolo? Cuéntanos tu experiencia.











