El candidato a diputado por el distrito 17, Ariel Amigo Vidal, abogado de la Universidad de Chile, reconoce abiertamente que su carrera política ha estado marcada por un referente: Sebastián Piñera Echenique.

Su vínculo con el exmandatario comenzó en 2005, cuando era dirigente estudiantil y fue invitado a formación política en la Fundación Futuro, espacio de reflexión y liderazgo impulsado por Piñera. “Él participaba en varias sesiones, hablaba de Chile con pasión y nos exigía excelencia en todo lo que hiciéramos”, recuerda Amigo.
Durante la campaña de 2009, integró los Grupos Tantauco, equipos técnicos que diseñaron el programa de gobierno del entonces candidato. En paralelo, ejercía como secretario general de la Juventud de Renovación Nacional, demostrando desde joven compromiso y vocación de servicio.
Con menos de 30 años, Amigo llegó a Presidencia de la República, como parte del equipo de Avanzada Presidencial responsable de la preparación de cada actividad e inauguración encabezada por el Presidente. Posteriormente, en el segundo gobierno de Piñera, asumió como jefe de gabinete del Subsecretario de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), ministerio clave en materia comunicacional.

Hoy, desde su candidatura, busca proyectar ese mismo sello. “Aprendí de Sebastián Piñera que los resultados no llegan por casualidad, sino por trabajo, estudio y compromiso 24/7. Ese es el espíritu que quiero llevar al Congreso: el del Chile que se levanta y no se rinde”, afirma.
Con un estilo cercano y propositivo, Ariel Amigo encarna la continuidad de un liderazgo que marcó a toda una generación de servidores públicos. “El legado de Piñera no se trata solo de obras o cifras; se trata de la convicción de que Chile siempre puede estar mejor”, agrega.
Y es precisamente ese espíritu el que ha guiado su campaña: una cruzada marcada por la cercanía, la empatía, la responsabilidad y el conocimiento, valores que hoy busca representar en el Congreso.
En cada recorrido por el distrito, Ariel viste la chaqueta roja y el reloj rojo —símbolos que usaba Sebastián Piñera—, no solo como homenaje, sino como recordatorio constante de lo que significa trabajar con pasión y compromiso por Chile.










