Una jornada poco habitual se vivió este lunes en Curicó con la visita del polémico diputado y precandidato presidencial Johannes Kaiser, quien llegó hasta el conocido Hotel Raíces —más famoso por sus vínculos con la farándula que por la política— para reunirse con un centenar y medio de simpatizantes, hablar de temas locales y nacionales, y, como es su estilo, no esquivar ni una sola pregunta.
La cita fue intensa: más de 150 asistentes, calles cortadas a la salida del recinto, presencia masiva de Carabineros, PPI, y hasta agentes de civil que incluso tomaban fotos a algunos de los presentes. Fue tanta la seguridad que, según los vecinos, “ni en visitas ministeriales se ha visto tanto resguardo”. Por primera vez no apareció “la señora de los gritos”, tal vez intimidada por el contingente policial.
Kaiser, fiel a su estilo confrontacional, no se guardó nada. Respondió incluso más de lo que le preguntaron. Fue claro: “Tenemos que sacar a los criminales de las calles y meterlos en prisión. Y expulsar de Chile a quienes vinieron a delinquir”, dijo sin matices.
Consultado por qué la gente debería votar por él, respondió con ironía:
“Porque no les voy a prometer lo que no puedo cumplir. La delincuencia, el control de fronteras, salud y educación serán mis prioridades, pero con los pies en la tierra. No vengo a vender humo”.
Su intervención fue aplaudida por adherentes que coreaban su nombre y agitaban banderas. También hubo espacio para lanzar críticas a la “visita de Matthei”, afirmando que su sector necesita firmeza, no ambigüedades.
La visita de Kaiser dejó postales intensas y una certeza: la carrera presidencial ya se siente en las regiones, y algunos, como él, no vienen a hacer campaña “con ternura”.











