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Sin mujeres en política, la familia y el futuro están incompletos

 

Por: Carolina Torres, ex Seremi de Agricultura de la región del Maule.

Chile vive una de las mayores crisis de representación de su historia. Y entre sus múltiples síntomas, hay uno que nos golpea con especial dureza: la ausencia de mujeres con experiencia real en el Congreso. No hablo de cuotas ni de discursos feministas de moda, hablo de la representación vital. De esa diferencia que solo quienes hemos sido madres, cuidadoras, hijas y jefas de hogar podemos entender. Porque la vida de una mujer está marcada por desafíos que ningún manual técnico enseña, pero que cada una de nosotras vive, enfrenta y supera día a día.

Las mujeres no pedimos favores. Pedimos voz. Y lo hacemos con la autoridad que da haber vivido en carne propia realidades que los hombres –por más buenas intenciones que tengan– no experimentan. ¿Cómo legislar sobre maternidad si nunca te preocupaste de perder un trabajo por estar embarazada? ¿Cómo hacer una política pública sobre seguridad, si nunca tuviste miedo de caminar sola de noche, o a quién te cruzas?

Un reciente estudio reveló que el 87% de las mujeres ha sufrido algún tipo de acoso en su vida. El 37% ha sido víctima de abuso sexual. Eso no es una estadística más. Es una barrera invisible que condiciona nuestros pasos, nuestras decisiones, nuestros sueños. No es ideología, es realidad.

La mujer que se embaraza no solo enfrenta un proceso biológico: enfrenta muchas dudas silenciosas en torno a su empleo, porque todavía, en pleno siglo XXI, muchas mujeres pierden su empleo por ser madres. ¿Cómo cambiar esto si no hay suficientes mujeres en el Congreso para decir basta con la fuerza de la experiencia?

Soy madre. Soy mujer trabajadora. Soy parte de esa generación que quiere dejarle un país mejor a sus hijos. Pero no uno empapado de slogans vacíos. Uno que garantice que una mujer pueda criar sin miedo, que un niño crezca con seguridad, que una familia pueda proyectarse sin incertidumbre. Esa es la política que necesitamos. Una política que ponga a la familia en el centro, que entienda que la prosperidad comienza en casa y que sin mujeres en los espacios de poder, esa tarea siempre estará incompleta.

No se trata de competir con los hombres se trata de complementar. De recordar que una sociedad que avanza solo con la mitad de su talento está condenada al estancamiento y que una política sin mujeres es una política ciega a las verdaderas urgencias del país.

Las mujeres tenemos las capacidades, la fuerza y la convicción, ya que, hemos luchado en silencio durante siglos. Hoy, exigimos que ese esfuerzo tenga un lugar donde se toman las decisiones.

Sé que sin nuestra mirada, las políticas públicas seguirán siendo injustas, ineficaces e incompletas y por lo mismo, sé que una madre entiende mejor que nadie lo que significa cuidar el futuro y ese futuro es lo que debemos proteger.

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