Mientras miles de chilenos envejecen y algunos mueren esperando una cirugía en el sistema público, en el Hospital del Salvador ocurrió algo “curioso”.
El 23 de diciembre, la madre de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, de 87 años, fue operada de urgencia por una fractura de cadera. Hasta ahí, nada que decir… salvo por un pequeño detalle:
👉 La cirugía se realizó alterando el orden de pabellón, sin completar los trámites administrativos habituales y postergando a otro paciente ya programado.
El hospital aseguró, muy tranquilamente, que “no se afectó la oportunidad de atención de otros pacientes”.
Pero la realidad —esa que no cabe en los comunicados— dice otra cosa.
📌 Según reveló T13, para dar paso a esta cirugía “express”, se postergó una reexploración abdominal urgente de otro paciente.
📌 Ese paciente murió tres días después, el 26 de diciembre, producto de un shock séptico.
Silencio absoluto.
Ni el Ministerio de Salud ni el Hospital del Salvador se pronunciaron sobre esta muerte.
Entonces cabe preguntarse:
¿Hay listas de espera distintas según el cargo del familiar?
¿Existe una “vía rápida” cuando se trata de autoridades?
¿Cuántos pacientes sin apellido ilustre quedaron esperando… y no sobrevivieron?
Ante estos antecedentes, parlamentarios de la UDI pidieron a Contraloría una auditoría para esclarecer si el procedimiento se ajustó a derecho.
Porque en Chile, al parecer,
la salud es pública… pero las prioridades no.
💬 Opine, comparta y saque sus propias conclusiones.
Porque cuando el poder se salta la fila, alguien más paga el precio.










