No importó la bandera, la idea fue celebrar. Y eso quedó claro anoche en la Plaza de Armas de Curicó, donde cientos de personas llegaron a festejar el triunfo presidencial en un ambiente mayoritariamente tranquilo y transversal.
Llamó la atención la diversidad: militantes y adherentes de Renovación Nacional, republicanos y personas de distintos sectores políticos compartieron el espacio sin mayores tensiones. Sin embargo, hubo un detalle que sorprendió a muchos y que no pasó desapercibido.
Entre las banderas chilenas y partidarias, apareció una bandera mapuche ondeando en medio de la celebración. Una imagen inesperada para varios, que rápidamente se convirtió en el comentario obligado de la noche. Lejos de generar rechazo, el gesto provocó aplausos y miradas de sorpresa.
“Esto es la democracia que viene”, se escuchó decir a algunos asistentes, destacando el simbolismo de una celebración diversa, donde distintas identidades pudieron expresarse en un mismo espacio público.
Sin duda, fue el “lado B” de la jornada en Curicó: una escena que rompió esquemas, generó conversación y dejó una postal distinta de una noche marcada por la política, pero también por señales de convivencia democrática.









