Con una maleta llena de sueños y la pasión por la música como motor, el joven curicano Samuel Valenzuela Díaz ha logrado abrirse paso en el competitivo mundo artístico de Buenos Aires, Argentina. A sus 22 años, el flautista y director orquestal fue director de la ópera La Cenerentola de Gioachino Rossini, presentada el jueves pasado en el Gran Teatro del Globo, consolidando así un camino que comenzó en Curicó y que hoy lo proyecta como uno de los talentos chilenos más prometedores en el extranjero.

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Egresado del Colegio San Ramón Nonato de Curicó en 2020, Samuel emigró en 2022 a Buenos Aires tras ser admitido en la Universidad Nacional de las Artes, donde cursa la Licenciatura en Artes Musicales con mención en Dirección Orquestal. Sus primeros pasos los dio en el semillero de la Corporación Cultural de Curicó (2013-2016) y luego en el Conservatorio de Música de la Universidad de Talca (2017-2020). También fue parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional del Maule (FOJI), donde representó con orgullo a la región.
En Argentina, Valenzuela ha trabajado junto a destacados maestros como Gustavo Fontana y Fernando Albinarrate, siendo nombrado Director Asistente de la Orquesta de Ópera y Teatro Musical del DAMus-UNA, donde ha dirigido montajes de óperas como Così fan tutte de Mozart y la reciente Cenerentola de Rossini. Además, durante 2025, fue flautista del Teatro Nacional Cervantes, participando en más de 60 funciones del musical La Revista del Cervantes.
“Queremos que se reconozca el talento de nuestro hijo, que está haciendo patria en otro país. Esto es también un mensaje de esperanza: se puede soñar y lograrlo”, comenta su familia con orgullo.
La historia de Samuel Valenzuela no solo refleja disciplina y talento, sino también la convicción de que los sueños nacidos en Curicó pueden alcanzar escenarios internacionales. Un ejemplo vivo para los jóvenes de la región que aspiran a hacer de la cultura y las artes un camino de vida.
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