La ingeniera agrónoma y ex seremi de Agricultura del Maule, Carolina Torres, oficializó este lunes su candidatura a diputada por las provincias de Curicó y Talca en representación de ChileVamos. Su nombre aparece como una de las apuestas más disruptivas dentro de la derecha regional, en un mapa político donde se repiten los nombres y ante lo cual la ciudadanía se ha mostrado molesta exigiendo, ahora sí, dicen “una urgente renovación”
Curicana, Torres ha construido una trayectoria ligada al servicio público, la gestión gremial y el emprendimiento. Fue gerenta de la Ruta del Vino de Curicó, espacio donde impulsó la asociatividad y el desarrollo turístico de la zona. Desde el sector privado, ha destacado como empresaria y emprendedora, mientras que desde el mundo público ejerció como seremi de Agricultura, cargo en el que promovió la modernización del sector y el apoyo a los agricultores locales.
En instancias donde la rabia, el disgusto y el malestar por la política tradicional se muestra con fuerza, la figura de Carolina Torres viene a refrescar y hacerse cargo de esa decepción política. Su perfil técnico, la cercanía con la comunidad y la capacidad de conocer ese malestar ciudadano podría posicionarla como una de las sorpresas electorales del distrito 17, donde compite directamente con el actual diputado Felipe Donoso, yerno del senador Juan Antonio Coloma.
La llegada de Carolina Torres introduce un nuevo elemento en la disputa interna de la derecha maulina: representar a quienes buscan un liderazgo más autónomo frente al peso de los apellidos históricos.
Mientras el senador Coloma busca mantener su influencia promoviendo a su hijo, el diputado por Melipilla Juan Antonio Coloma Álamos, y a su yerno Felipe Donoso en Talca y Curicó, la candidatura de Torres se instala como el rostro de una alternativa.
La pregunta, sin embargo, permanece abierta: ¿será Carolina Torres la figura capaz de revitalizar la política en el distrito 17 y encarnar el cambio que una parte significativa de la ciudadanía reclama? Su desafío no es menor: capitalizar el descontento con la política tradicional y convertirlo en una opción de futuro, en un territorio donde la herencia de los nombres y parentescos parecía inamovible.
Con su inscripción, Carolina Torres no solo entra en competencia electoral, sino que también simboliza el debate de fondo en la derecha regional: continuidad o renovación. Más de lo mismo o Aires frescos. Continuismos de rostros cuestionados o méritos de quienes se atreven. Mantener espacios o abrirlos. Un dilema que, más allá de los cálculos políticos, podría redefinir el mapa parlamentario en el Maule y abrir la puerta a lo que muchos ya catalogan como un eventual “sorpresa electoral”.










