En Curicó, vuelve a tomar fuerza una causa que toca la memoria de muchos vecinos: recuperar el histórico reloj solar donado por la embajada de Japón en 1986, el cual por años se ubicó en la intersección de Yungay con Merced, pleno centro de la ciudad.
Este reloj no era cualquiera. Para su época, fue una innovación sorprendente, ya que contaba con paneles fotovoltaicos, una tecnología considerada de punta en esos años. Su diseño y funcionamiento llamaron la atención de grandes y chicos, transformándose en un verdadero ícono urbano.
Con el paso del tiempo y diversas administraciones, el reloj fue retirado de su lugar y guardado en dependencias del taller de Aseo y Ornato, lo que despertó rumores sobre su posible pérdida. Sin embargo, para aclarar las dudas, fue presentado en una sesión del concejo municipal, demostrando que el reloj sigue existiendo y puede volver a lucirse.
Hoy, la nueva administración municipal ya está haciendo gestiones concretas para su recuperación y reinstalación en el sitio donde nunca debió ser retirado, con el objetivo de devolverle a la ciudad un pedazo de su historia y de su identidad.

Vecinos y autoridades coinciden: este reloj es parte del patrimonio curicano, y su regreso sería un acto de justicia con la memoria colectiva.











