Curicó – El sector de calle O’Higgins, en pleno corazón de Curicó, ha sido históricamente conocido como el epicentro del comercio sexual en la ciudad. Desde décadas atrás, esta zona albergó una serie de prostíbulos que operaban con cierta regularidad y bajo discreta tolerancia social. Sin embargo, esa realidad ha ido cambiando con el paso de los años.
Hoy, el panorama en calle O’Higgins –especialmente en su intersección con calle Montt– muestra una transformación evidente: los tradicionales recintos cerrados han dado paso a una actividad que ahora se desarrolla a plena vista, tanto de noche como durante el día. Las denominadas “niñas de la noche” han ampliado su presencia a horarios diurnos, ocupando espacios públicos para ofrecer sus servicios, muchas veces en condiciones de alta vulnerabilidad.
Esta evolución ha despertado distintas reacciones entre vecinos y comerciantes del sector, quienes señalan la falta de regulación y control como una de las principales causas del deterioro urbano que afecta la zona. También se observa una creciente preocupación por la seguridad, el orden público y la salud de quienes ejercen esta actividad de forma informal.
Frente a esta situación, surge el debate sobre la necesidad de actualizar la normativa local respecto al comercio sexual: ¿es momento de discutir su regulación para garantizar condiciones mínimas de dignidad y seguridad? ¿O se debe intensificar el control para erradicarlo de los espacios públicos?
Por ahora, el fenómeno continúa sin un abordaje claro por parte de las autoridades. Lo cierto es que la calle O’Higgins, otrora sinónimo de locales establecidos, vive hoy una realidad distinta, en la que la actividad sexual callejera se hace más visible, persistente y desafiante para la convivencia urbana.











